Amistad

En la verdadera amistad nada es fingido ni forzado, es siempre sincera. Por eso estamos “cómodos” con los amigos, porque podemos mostrarnos tal y como somos. El buen amigo conoce gran parte de nuestros defectos y, sin embargo, nos acepta y nos sigue apreciando (y yo tengo muchos).

Con un amigo se puede pensar en voz alta. Pero obviamente hay grados en la amistad, y a medida que aumentamos de grado, disminuye el número de amigos incluidos en esa clase. Uno puede tener muchos amigos pero pocos amigos íntimos. Con éstos se puede dar además la confidencia, la complicidad y podemos abrir ese yo oculto sin temor a ser criticados o incomprendidos.

El buen amigo puede ser también espejo de lo que no vemos por nosotros mismos pero que sí es visto por los demás. Casi siempre que nos dicen algo que se refiere a eso que no vemos, nos defendemos con uñas y dientes y nos negamos a reconocerlo, nos tapamos los oídos y contraatacamos pero si viene de una persona en la que confiamos, lo escuchamos y meditamos. La confianza es esencial en la relación de amistad. Confiamos en el amigo como en el hermano o quizás más, porque no todo hermano es amigo pero sí todo buen amigo es un hermano.

Da pena perder a un amigo pero si lo perdemos es porque nunca lo fue.

Anuncios
Etiquetado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: