De Cartagena a Santa Marta…Oh wait, Taganga

Me levanté temprano para hacer mi maleta y dejar todo listo para continuar el viaje. La mejor forma para ir de Carta a SM es en una combi tipo transfer. Los llamas y de acuerdo a la ruta que hacen te dicen a qué hora te recogerán del hostel. Como soy una nazi de la puntualidad calculé el tiempo para poder tomar un buen desayuno y aguantar las 5 horas de viaje mientras que mis amigos seguían en pijama acostumbrados a la hora peruana.

La dueña del hostel nos advirtió que estas combis no esperan ni a su madre, si a la hora pactada no estás en la puerta con tu maleta, se van. Dicho y hecho a las 11am en punto la combi estaba en la puerta, subieron mi maleta, me senté y arrancó sin esperar a mis amigos. Mientras la combi se alejaba y me separaba del grupo, les decía que faltaban 3 personas más y sólo me dijeron: lo siento, les avisamos que a las 11am los recogeríamos.

En mis 15 minutos de negación, no podía creer lo que acababa de pasar, mis amigos y yo habíamos sido separados, todos íbamos a la misma ciudad pero no teníamos un hostel definido así que no había forma de encontrarnos y para colmo de males la combi no te deja en un paradero o estación, te deja donde sea y ni de eso habíamos hablado la noche anterior.

En la combi iban otros turistas que se solidarizaron conmigo dado que mis planes acababan de ser anulados. Como dice el viejo y conocido refrán “al mal tiempo, buena cara” por tanto una nueva ventana de oportunidad se abría y podía tranquilamente ir donde me diera la regalada gana. Esa sensación de felicidad me duró muy poco porque en el siguiente paradero se subieron nada más y nada menos que mis amigos. Todos sudorosos habían corrido detrás de la combi hasta que se detuvo.

Mis amigos me odiaron por haberme ido sin ellos pero gracias a que salieron después de mi, recogieron las cosas que estaba olvidando en el hostel… cosas como mi iPhone (oh la amistad es de puta madre – minutos antes me estaba sintiendo aliviada de habernos separado – que convenida que soy). El viaje en transfer es lo mejor, vas cómodo y con a/c (crucial!). Los otros turistas que iban con nosotros eran súper amables y conversadores. Nos contaron que ellos no iban directamente a SM, si no que iban a un pueblito paradisiaco llamado Taganga y como nuestra agenda estaba abierta decidimos ir a ver qué tal.

Oh Taganga, Taganga. Llegamos en la tarde con una sensación térmica de 38° C. Taganga es una bahía pequeña en medio de la nada y es considerada como el destino vacacional preferido de fumones, rastas y vagos. Se vive un ambiente “relajado” y claramente es una mezcla de Máncora con Montañita (hace 15 años). Con las mochilas al hombro, sin hostel, calor infernal y pistas sin asfaltar, nos dimos cuenta que habíamos elegido mal nuestro destino. Por consejo de un tío sin dientes nos hospedamos en el hostel “Nirvana” (habitación con a/c… of course!).

El hostel Nirvana es un claro reflejo de Taganga, lleno de pastrulos amantes de reggae, es más, todas las noches a las 10pm hacen concierto de reggae. Por naturaleza soy antisocial y era de esperarse que durante el concierto me encerrara en mi habitación a huevear en Facebook pero mis amigos también hicieron lo mismo, al parecer, Taganga no es lugar para chicos citadinos como nosotros.

Nuestro plan original era ir a Santa Marta porque vimos en la web que la Reserva Natural de Tayrona se encontraba ahí pero resultó que Taganga es un pueblo que se encuentra a mitad de camino de SM a Tayrona, asi que algo bueno tenía que tener.

Para ir a Tayrona hay dos formas: por carretera o por mar. Si vas por carretera, el autobús demora 2 horas y te deja en la puerta de Tayrona, desde donde tienes que caminar dos horas más para llegar a la playa. Si vas por mar, la lancha demora 1 hora y te deja en la playa misma. Otra vez el calor tomó la decisión por nosotros, no había forma que nos sancocháramos más, así que a pesar de nuestra experiencia en Carta, optamos por la lancha.

Los viajes en lancha por el Caribe son para suicidas, tanto la ida como la vuelta fueron TERRIBLES!, PANCHO PRIMERO volvió a ser invocado! OH PATRONO DE LOS MOCHILEROS PERUANOS, PROTÉGENOS! CHE FIERITA! .

Pasamos el día en Tayrona (paja) y de regreso en Taganga nos fuimos a dormir temprano porque habíamos decidido (por unanimidad) que al día siguiente a primera hora nos LARGABAMOS DE ESE LUGAR!.

NEXT DESTINATION SANTA MARTA

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