Soy Una Solterona

Cuando una es soltera y pasaste los 30, el supermercado puede ser una experiencia devastadora. Toda ida al supermercado implica una peregrinación. No importa cuánto quieras comprar, finalmente siempre lleva una hora: Los productos están lejos, la gente deja el carrito en los pasillos y las cajeras son lentas.

En segundo lugar, ir al supermercado es una dura caminata por un mundo para dos o mas: envases familiares, ofertas 2 x 1, paquetes de un kilo, etc.

Así y todo, las compras son un infierno por otra razón: Está científicamente comprobado que en el supermercado, la soledad de una mujer es directamente proporcional a las probabilidades de toparse con una joven pareja haciendo las compras. A mayor soledad, mayores chances. Quieras o no, vas a terminar estacionando el carrito al lado de los novios mas enamorados del mundo (YUK!).

Dicho esto y de acuerdo a la fórmula, por azar o fatalidad, terminas detrás de ellos dos, de aquí en adelante, Don Perfecto y Doña Perfecta. Ella es preciosa, viste ropa lindísima y es, obviamente, más delgada que tú. El es un cuero.

Buscando sufrir, hacemos aquello que no deberíamos: Mirar lo que están comprando. El impacto es inmediato. El contraste, infinito. Cada producto que llevan te hace sentir más sola. Ellos tienen vino tinto y quesos diversos. Tú sopa ramen y macarrones con queso. Ellos compran carne, un paquete de café en granos y sales para baño. Tú compras hamburguesas congeladas, café instantáneo y desodorante para pies. Sus packs dobles de yogurt se ríen de tu yogurtín, su bidón de agua mineral mira con soberbia a tu six pack de juguitos para chibolos escolares y sus almendras con chocolate gritan noche de amor.

Cuando la angustia te asfixia y estás a punto de llorar ves que alguien está peor: Una mujer solitaria y mas fea que tú, con aspecto de secretaria de Ministerio mezclado con hermana de la congregación – pensamiento de alivio – “por lo menos yo tengo sexo”.

Apenas te sientes mejor, aparece Don Perfecto arrastrando una bolsa gigante de Dog Chow para cachorros. El Labrador del paquete te mira con sus ojazos negros y te sientes la más perdedora del mundo – falta que compren pintura blanca para la cerca de la casita – Pero no van a vencerte, ya están terminando de pagar y el peligro pasa. De hecho, vuelves a sentir una brisa de paz.

Vas a casa y te metes en la cama con tus medias nuevas de lana y una taza de café instantáneo para ver Grey’s Anatomy.

El tren todavía no se te va, queda una esperanza.

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3 pensamientos en “Soy Una Solterona

  1. Julio dice:

    q??!!!…tienes más de 30 D: !!!…pareces más joven

  2. Me has echo recordar la tipica pregunta que ya le hacen mis tios a mis padres y cuando vienen los nietos??? o como te conte en tu face.. en la reu familiar del viernes mi tío me dice sobrina ya se te va el tren !! y yo Tío pero viene el avión jajajaaa

  3. No sé el por qué de nuestra cultura, a hacernos sentir obligados, a juntarnos y mezclarnos unos a otros. Es gracioso que la gente de por echo, que por tener cierta edad, ya debes “estabilizarte” con una pareja.
    Gracia me hace a mí, ver la estadísticas de divorcios.
    ¡Un abrazo!

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