Mi Locura

Todos tenemos nuestros momentos de locura. Esos momentos que se asoman detrás  de la cortina de la sanidad. Se considera normal gritar como un energúmeno frente al televisor durante los partidos de fútbol, dormir en la calle varias noches sólo para conseguir  un ticket para el concierto de un artista sobrevalorado y tener sexo con un random al día siguiente de terminar una relación de muchos años. En cierto contexto, estos episodios de la vida son entendidos y hasta considerados anecdóticos siempre y cuando no hayas sido declarado: demente.

Estos hechos pasan desapercibidos cuando son realizados por una persona que es considerada “normal” pero cuando tomas la decisión de ir al “loquero” por voluntad propia, cada acción que realices es catalogada como manía. Si tienes mal carácter es visto como desregulación emocional, si cambias de animo rápidamente piensas que eres bipolar, todos tus movimientos son analizados por tu familia y amigos.

Con la terapia vienen los medicamentos (mas evidencia de locura). Rehusarse a tomar las pastillas recetadas es visto como un desorden, hacer preguntas sobre las pastillas es visto como paranoia y decirle a todo el mundo que no estás loca es visto como negación.

Por qué estoy escribiendo sobre este tema? Me debato entre aceptar que tengo un problema y hacer algo al respecto y ser cínica al respecto y burlarme del puto sistema. Yo sé que estoy aprendiendo a navegar el mundo de diferentes maneras. Debo entender que caer en un espiral ante un pequeño desacuerdo no es bueno y que la peor versión de mi misma no está representada por un raro y mentalmente discapacitado remedo de ser humano.

Soy una drama queen, llena de defectos pero que merece recibir afecto y ser feliz como cualquier otra persona. De vez en cuando me cuestiono todo esto. Recientemente leí un artículo sobre “Personas Altamente Sensibles” y puedo jurar que hablaban sobre mí. Nuestra forma de ser no está considerada como un “desorden” pero si somos considerados como personas que ven el mundo desde otra perspectiva. Dice en el artículo que somos muy susceptibles, que las palabras nos dañan con facilidad, que nos sentimos aludidos y que nos recuperamos lentamente de las decepciones.  Siempre he querido ser como los demás y la lucha interna por lograrlo me desgasta mentalmente.

Ser como los demás sería dejar mi océano de emociones para vivir en tierra firme. Aceptar terapia y medicamentos puede tener como consecuencia la extinción gradual de mi alegría, mi sensibilidad, mi desesperanza y ser emocionalmente plana. Tal vez es lo que necesito por ahora. Así es como el comportamiento humano se racionaliza en un síntoma patológico que requiere de tratamiento.

La homosexualidad es considerada una enfermedad mental influenciada por la medicina convencional y la opinión popular. Todos están de acuerdo en cambiar a la persona para que encaje en la sociedad en vez de hacer lo inverso. Lo que creo es que la definición de locura es peligrosamente imperfecta.

Continuar exponiendo mis miedos, mis alegrías, mis frustraciones en el blog es una terapia que pronto terminará.

Nota: Por favor no tomar este post como un consejo medico. No soy doctora ni experta en la materia. Solo soy una mujer tratando de combatir sus propios demonios.

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