Entonces el fin de semana aburrida en el depa decidi salir a “cenar” (entiéndase ir por unos drinks) y mi compa El Sueco me acompañó. Estábamos en el bar muy chevere cuando unos chicos de twitter se nos unieron. Era la primera vez que los conocía porque lo único que sabía de ellos era el nickname de twitter. Los chicos eran unos geeks totales tanto así que uno de ellos llevaba consigo un iPad (estúpidamente). La noche arrancó muy bien, tomándonos unos mojitos, seguido de unas piñas coladas, chilcanos y unas cuantas cervezas.
Cuando empezábamos a ponernos “alegrones” (entiéndase un poco borrachos), el chico del iPad retó al Sueco a una competencia de shots de tequila. Era obvio que quien ganaría sería el Sueco porque para los vikingos el alcohol medicinal es agüita. Con cada ronda de shots se caldeaban los ánimos y se disparaban sobrenombres en inglés: “do you want another one, PUSSY?!” – “of course PUSSY!” – why do you call me PUSSY, PUSSY? – i call you whatever i want PUSSY!” – y así estuvieron como un par de idiotas diciendo PUSSY cada 15 segundos…PUSSY!
Los shots iban y venían cuando de pronto notamos que el iPad del chico ya no estaba. Todos empezamos a buscarlo debajo de nuestros asientos y la mesa, pero simplemente había desaparecido. El chico del iPad (a partir de ese momento se convirtió en el chico sin iPad) borracho hasta el culo tuvo la osadía de culparme del extravío de su huevada. El chico insistía que yo era la responsable de la pérdida simplemente porque estuve sentada a su lado. Después de tratar de explicarle que ninguno de nosotros tenía su iPad, pagué la cuenta y me fui. A partir de ese momento todo se volvió muy creepy.
El chico sin iPad llenó mi iPhone de iMessages y como estaba muy ebrio parecían estar escritos en un idioma extraterrestre o sánscrito (que para mi es la misma cosa). Después consiguió mi e-mail y empezó a enviarme correos como un loco. Le respondí un par de cosas y luego apagué mi celular porque ya no toleraba ver en mi pantalla mensajes recibidos. A las 4pm volví a encender mi celular y recibí una llamada de mi hermana: “Fumans, un amigo tuyo ha venido a visitarte” – yo pregunté: “Cuál amigo?” – y al describirlo supe que era el chico sin iPad. Me quedé helada!
Este chico que la noche anterior recién había conocido en el bar, consiguió la dirección de mi casa sin que yo se la haya dado. Inmediatamente tomé un taxi a mi casa pero cuando llegué ya se había ido. Cuando pensaba que el acoso había terminado, el chico sin iPad nuevamente tocó a mi puerta. Como no recibió respuesta alguna se sentó en la acera para esperar. Pasaron las horas y siguió ahí sentado.
Este total desconocido quien sabría Dios de que era capaz estaba afuera mirando hacia mi casa horas de horas. Después de pensarla con mucho detenimiento decidí bajar para hablar con él. Mi hermana (muy asustada) me decía que no lo haga, que tal vez era un loco y me podía hacer daño pero cuando tomo una decisión, nadie me para. Así fue que “empinchada” (entiéndase muy molesta) bajé para hacerle “el pare” (entiéndase poner las cosas en claro).
En resumen le dije lo siguiente: 1. Eres un huevón por llevar el iPad al bar 2. Te robaron el iPad (por si acaso no se dio cuenta) 3. No tengo tu iPad 4. Pareces nuevo en Lima por andar de confiado 5. Eres un borracho hasta el culo 6. Eres un huevón (valía la pena repetírselo).
En el bar (cuando el chico estaba sobrio y todavía tenía iPad) nos contó que el año pasado le habían robado el auto y que luego de unos meses le robaron el iPhone – ahora me pregunto – Es que acaso este huevonazo no podía aprender de la experiencia o – cómo preguntaba Javier Lobatón en un comercial – le sobra la plata?













