El otro día mientras esperaba una función del cine Primavera, pasé por un puesto de regalitos y juguetes dentro del centro comercial y se me antojó hacer burbujas. Me acerqué donde el vendedor y pregunté: ¿Cuánto están las burbujas? y me respondió: “S/. 2.50″, y le dije: “por favor quiero unas, se me han antojado”. Empece a soplar las burbujas por todo el centro comercial y el que menos sonreía al verlas, grandes y chicos se morían por atraparlas y reventarlas. Pensé: “Esto es una maravilla, no tiene edad”, me sentía feliz dando sonrisas y risas (mis favoritas). Fui a ver la película y al terminar tomé un taxi de regreso a mi casa. Por el camino continué soplando burbujas, y la gente en los taxis y transporte público contemplaban alegres… pero el aire iba en una sóla dirección así que la mayoría de mis burbujas reventaban en el parabrisas del carro de atrás, para su mala suerte, seguiamos la misma ruta así que cuando por fin nos pudieron adelantar, nos hicieron señas obscenas. Asi que se confirma que siempre hay una excepción a la regla. =P


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